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Sucesión empresarial: cómo planificar la transmisión de la empresa familiar sin coste fiscal

El reto de la sucesión en la empresa familiar española

Menos del 30% de las empresas familiares españolas consiguen sobrevivir a la segunda generación, y solo el 15% llegan a la tercera. Entre las causas de esta mortalidad generacional se encuentran los conflictos entre herederos, la falta de preparación del sucesor, la incapacidad de separar las esferas familiar y empresarial en la toma de decisiones, y —con una frecuencia mayor de lo que se reconoce— los problemas fiscales derivados de una planificación sucesoria inadecuada o inexistente. El Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones puede representar un coste fiscal muy significativo en la transmisión de la empresa familiar si no se han adoptado las medidas de planificación adecuadas, llegando en algunos casos a obligar a los herederos a vender parte de la empresa para pagar el impuesto.

La reducción del 95% en el Impuesto sobre Sucesiones

La legislación española ofrece un incentivo fiscal de enorme valor para la transmisión de la empresa familiar: la reducción del 95% en la base imponible del ISD sobre el valor de las participaciones en la empresa familiar, tanto en las transmisiones por herencia como en las donaciones en vida. Para aplicar esta reducción, la empresa transmitida debe cumplir los requisitos de empresa familiar que establece la Ley del Impuesto sobre el Patrimonio: que la actividad empresarial sea la principal fuente de renta del transmitente (o de algún miembro de su familia que trabaje en la empresa a jornada completa), que el transmitente posea directa o indirectamente al menos el 5% de las participaciones (o el 20% si se computan las de la familia), y que las participaciones estén exentas en el Impuesto sobre el Patrimonio. El sucesor debe mantener las participaciones recibidas durante al menos diez años y no puede realizar actos de disposición que reduzcan sustancialmente su valor durante ese período.

El protocolo familiar y el testamento empresarial

La planificación sucesoria de la empresa familiar es un proceso que va mucho más allá de la fiscalidad. El protocolo familiar es el documento que regula las relaciones entre la familia y la empresa, estableciendo los criterios de incorporación de familiares a la gestión, las reglas de gobernanza, los mecanismos de resolución de conflictos y los procedimientos de transmisión de participaciones. El testamento empresarial debe incluir cláusulas específicas que identifiquen al heredero que continuará al frente del negocio, que establezcan mecanismos de compensación económica para los herederos que no participan en la gestión, y que contemplen la continuidad operativa de la empresa durante el período de liquidación de la herencia. La donación de participaciones en vida —con aplicación de la reducción del 95% cuando se cumplen los requisitos— puede ser más eficiente que la transmisión por herencia en determinados contextos, especialmente cuando el fundador quiere ver a sus sucesores al frente del negocio antes de su fallecimiento y aprovechar las bonificaciones autonómicas del ISD mientras siguen vigentes. Para la planificación integral de la sucesión empresarial, LRB Tax y Legal diseña la estructura de sucesión de la empresa familiar, elabora el protocolo familiar y el testamento empresarial, y coordina la donación de participaciones aprovechando al máximo los incentivos fiscales disponibles. La valoración de las participaciones que sirve de base para la donación y para el ISD es un elemento crítico del proceso: ValiTax elabora los informes periciales de valoración de participaciones de empresa familiar para la planificación sucesoria, aplicando metodología reconocida por las haciendas autonómicas y los tribunales.

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